luz3

Expediente de pretextos | Juan E. Pardinas

(La opinión de la autora del blog está con negritas y un simbolito < previo)

18 Oct. 09 | REFORMA

Los argumentos para liquidar Luz y Fuerza del Centro guardaron polvo por demasiado tiempo. La decisión que se tomó el fin de semana pasado se pudo haber dado hace 15 años. Desde 1994, la causa del interés público hubiera justificado la decisión. Felipe Calderón tomó por los cuernos a un toro, que sus tres antecesores prefirieron capotear con los dineros del presupuesto. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones y promover cambios en nuestro país? Los problemas de México están muy bien diagnosticados. Los remedios están escritos y publicados. Sin embargo, las reformas necesarias se aplazan por décadas. Transformar a México es una misión con obstáculos gigantes. Algunos de estos escollos monumentales son un catálogo de mitos y pretextos que sirven para justificar la imposibilidad de emprender reformas. A continuación va un expediente incompleto de escusas para dejar todo igual.

El pretexto circunstancial: “No es el momento político adecuado”. En el lenguaje de los panaderos esta justificación se traduce como “el horno no está para bollos”. El momento político adecuado es un instante utópico donde los astros se alinean en una formación perfecta. Es un tiempo que jamás se conjuga en presente y siempre se observa brumoso en el futuro. La búsqueda del momento político ideal es la razón perfecta para heredar al siguiente sexenio los problemas que nos dejó el Presidente anterior. < No era el momento político porque todos saben que estuvo bien hecho y como la popularidad de FCH iba pa’ bajo y con esto, claramente irá pa’rriba (quizás esa era la segunda intención de presidencia) pues los políticos no pudieron prepararse para la crítica

El pretexto maximalista: “Si el Presidente ya fue por Luz y Fuerza, qué espera para ir sobre Elba Esther y Romero Deschamps”. Algún sabio devoto afirmó que Dios inventó el tiempo para evitar que todo ocurra en un mismo instante. El camino más corto para incendiar el país sería enfrentar a las principales mafias sindicales durante un mismo otoño. Los usuarios del pretexto circunstancial jamás se atreven a tomar una decisión, mientras que los maximalistas quieren que todas las cruzadas se resuelvan en una mañana. La política es un oficio de administrar conflictos y circunstancias. Para ganar la guerra hay que saber escoger batallas. La ambición por cambiar todo de golpe acaba por dejar las cosas igual. <Lo dicen los que están contra Calderón y todo lo que haga está mal; en este caso como están de acuerdo que LFC y el sindicato era un nido de ratas, huevones y trabajadores del transporte aéreo, pues dicen “a ver pero ¿y por qué no aquel también?”.

El pretexto condicionante: “Mi partido apoyará la decisión equis, pero antes mi adversario debe realizar la acción ye”. Una periodista de radio pregunta al senador Manlio Fabio Beltrones su postura sobre la iniciativa del PAN para reducir al 50 por ciento el subsidio a los partidos políticos. El político priista responde que es una propuesta interesante, pero que antes el gobierno debe reducir el gasto corriente. Bajo ese prisma, el gobierno panista se convierte en el catalizador de los actos y omisiones de la oposición. La responsabilidad se transfiere y se diluye por medio del “sí, sólo si”. A pesar de la crisis fiscal y del alza de impuestos, Beltrones y su partido no quieren renunciar a sus prerrogativas. Conclusión lógica: el culpable de este comportamiento del PRI es Felipe Calderón.

El pretexto post-68: “Todo ejercicio de la fuerza pública es un acto autoritario. En medio de las tinieblas y la obscuridad de la noche la Policía Federal asaltó las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro”. Un sector importante de la sociedad mexicana percibe el uso de la fuerza pública como un abuso de autoridad. No hay matices ni distingos: se pone bajo una misma luz las brutalidades de la PFP en Atenco y el operativo con saldo blanco del fin de semana pasado. Si un uniformado comete una atrocidad se debe investigar y castigar, pero un gobierno sin capacidad de usar la fuerza pública es una autoridad inerme ante las presiones violentas que ejercen los grupos particulares. < Este es muy socorrido sobre todo por los chavos, que quesque atentan contra nuestras garantías individuales el que hayan despedido a esta bola de huevones!

La liquidación de Luz y Fuerza del Centro puede ser un episodio o un parteaguas del sexenio de Felipe Calderón. Será un episodio si el impulso por cambiar a México se agota en esta decisión y el país se estanca en un pantano de pretextos. Será un parteaguas si el Presidente aprovecha su capital político inédito para avanzar la agenda de reformas que está bajo el ámbito de su autoridad.

<Ojalá que Felipe Calderón no de un paso atrás con esta liquidación y que así sigan otros cambios profundos en serio, que no permita que lo extorcionen ni lo chantajeén… y de paso, que cumpla sus promesas de campaña (esto ya parece carta a SantoClos)

Esta entrada fue publicada el 19 octubre 2009 a las 1:06 AM. Se guardó como Sociedad y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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