Ignorancia, frustración y ocio

Esa es la peor combinación que puede existir en la mente de una persona, la ignorancia, la frustración y una deficiente administración del tiempo libre que deriva en ocio.  Me imagino el tipo de personas que serán, su ignorancia, su frustración, su ociosidad, mientras la güera del cyber me informa con pelos y señales sobre la logia que confabula contra mis pobres canes.

Ahora resulta que con menos de una semana en la colonia, ya odian a mis perros quesque porque ladran mucho.  Me contó que varias personas hablan con odio proJundo sobre mi jauría; un señor se quejó amargamente que los perros lo despertaron de su sueño reparador a las 5 de la mañana, red-prendido (web-on) Si mis perros ladraran a las 5 de la mañana, tengo la ligerísima impresión que sería YO la primera en enterarme, sin embargo, ignoro qué perros de qué casa ladraron y le robaron el sueño al mantenuto ese; pero mis perros son los que cargan ahora con la culpa y el dedo acusador de las buenas familias del barrio apuntan con recelo y sin piedad.

Advirtiome la güera que tenga mucho cuidado, que mejor los meta al patio trasero ya que a ella intentaron 3 veces de envenenarle a su perro porque una vieja señora neurótica ¡eso se cura con terapia! enferma del corazón fue asustada por un ladrido sin aviso de su perro, lo que resultó en un tramafat severo en el ventrilocuo izquierdo de la doña; la mujer esa aseguró “ah pero ese perro me las pagará, lo voy a envenenar”.  Chale.

Mis perros son mi familia, y para aquellos que no tienen perro (o alma) lo entiendan, son mi propiedad.  Una agresión contra mis animales (o propiedad), es una agresión contra mi y mi familia. ¿Qué caraxos he hecho yo para que alguien a quien ni le conozco la cara, trame una agresión contra mi, mi propiedad y mi familia?

Esa gente que se da golpes de pecho y me echan orines agua bendita cuando paso porque tengo muchos perros y alegan con celosa moralidad que sería mejor que lo que gasto en ellos fuera a una casa hogar, les digo, en primera es que es más fácil, tanto en lo económico como en atención de calidad, tener 60 perros que un niño; no soy tan inconciente como para dañar la mente de un chamaco siendo yo su madre; prefiero perros, a ellos no los llenaré de traumas.  Además ¿ustedes que hablan, donan algún dinerito para la casa hogar? Osea, que ni perro, ni caridad.

En segunda, amar a un perro es tan válido como amar un ser humano y en tanto yo respete la vida de las personas no tengo por qué avergonzarme de cuidar a mis perros.  Vergüenza debería darle a aquellos que al contrario de mi, se las dan de muy sacros en el respeto al a vida humana, pero no pueden respetar la vida animal, entonces no les creo mucho eso de su piedad para con el prójimo; si no son capaces de enetender el amor por un perro, o al menos suponer que matandole el perro a alguien, le causan un terrible daño, pues menos entienden o tiene si quiera conocimiento de lo que es amar a un ser que necesita del cuidado de uno y que la única gratificacion que se obtiene es emocional. Lo que conocen como amor filial es mero formato social.

Ellos, los que traman deshacerse de los perros del vecindario, son los que deberían revisar su lista de valores porque eso de darle matarili a un perro ajeno no más porque les molestan sus ladridos (uy si, no se les vaya a ahujerar sus oídos castos) es el caminito correto a la insanidad mental, de ese tamaño  Quién no se toca el corazón para matar un ser indefenso que no daña más que por solo hecho de ESTAR, mucho menos se lo tocará para dañar a una persona  ¿a poco no le tienen más odio al marido por borracho y mujeriego que a mis perros por escandalosos?

Señora, usted que seguramente no me está leyendo porque es una chimiscolera que debe estar ahorita con la vecina injuriando contra el vecino del 316 que dicen que es puñal, no me diga que no le dan ganas de echarle un bistesote con arsénico a su hermana por put@#~€¬ que le robó al novio de secundaria; y en lugar de eso, como no tiene los coujounes pos se lo hace al pobre perro del vecino ¿no?

Me niego a meter a mis perros a un minipatio no más porque el ladrido de mi perro altera el mini-cosmos pedorro de algún mantenido bueno-para-nada que no sale a trabajar, alguna ama de casa frustrada cuyo esposo sufre disfunción erectil o alguna vieja chimiscolera que ni terminó seSto, que no encuentran mejor manera de “ser felices” que haciendo infelices a otros.

Más respeto a mi familia, cafres.

Esta entrada se publicó el 16 octubre 2008 en 9:28 PM y se archivó dentro de Sociedad. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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