Los Mocos

Veo que ya hace un tiempo que no publico nada en mi blog personal, pero la verdad quedé agotada de lo de las elecciones internas de Alternativa PSD y fue entonces que me di cuenta, yo no tengo ni estómago ni corazón para la política.  Me quedo profunda y gratamente admirada de la gente patrimercadista que conocí durante el proceso, la valentía y coraje que poseén para enfrentar tanta cochinada, no mancharse sus alitas en el fango y todavía tener ganas y esperanzas.  Yo la verdad, mentalmente, ya mandé todo a la merde (hasta a la mosca de la idem) y pertenecer a un partido político es parte de mi lista de tener un hijo, sembrar un árbol, escribir un libro, ver completa una telenovela brasilera, efectuar 5 posiciones del Kamasutra y tal.

En fin, ya meditaré después mi lugar en Alternativa, carajo PSD y si valdría para mi la pena el esfuerzo.

Diferente orden de ideas, algo interesante me pasó un par de días atrás.  La semana pasada fui a la gloriosa y heróica ciudÁ de Lión de los Almada Aldama.  El calor fue menos insoportable esta vez, pero si le sudé la gota.  Regresando a mi querido Ajusco el choque de dos climas me puso malísima el gasnate, dormí mal por dos días y medio bebía, medio comía, medio andaba por culpa del dolor de cogote.

Al tercer día de andar maleando me encontraba yo ingiriendo mis sagrados alimentos, cuando de pronto me agarra una molestia cosquillenta en la nariz y garganta, empiezo a toser convulsivamente, tomo el pañuelo, toso, estornudo, me sueno la nariz y ¡MOCOS!!!, literalmente.  Tamaño ajolotote que me salió de la fosa izquierda, que hasta parecía el octavo pasajero.  Si usted prefiere, ya no lea, pero tengo que describir tan fenomenal objeto.

Era fácil de 3 o 4 cm de diámetro, aplanado, no esférico; más o menos grueso, lleno de algo baboso, sanguinoliento y hasta con unas peluzas de una chamarra de borrega que tengo perdida desde hace 2 años.  Luego de la expulsación el dolor de garganta bajó considerablemente, yo que ya andaba afónica del dolor y que me vuelve el habla, como un milagro navideño… pero con mocos.

Qué increíble, algo que culturalmente es sinónimo de mediocridad o insignificancia, puede traer tanto bienestar.  Los mocos nos cuidan de que entren cuerpos extraños a nuestro organismo, y luego cuando pueden, puf, salen arrastrando toda la porquería.  ¡¡Gracias Teodiseldo!! (así lo bauticé antes de guardarlo en el frasquito con formol)

 

Esta entrada se publicó el 3 septiembre 2008 en 5:16 PM y se archivó dentro de Taciturnos y Locos. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

5 pensamientos en “Los Mocos

  1. La Pior de Todas en dijo:

    Estoy conmovida, nunca había tenido 4 comentarios en una misma entrada. Cosa curiosa, que fuera en la entrada donde hablo de mocos. :p

    gracias por leerme y comentarme

  2. letransfusión en dijo:

    Ajolotes!!!

  3. Sánchez Villa en dijo:

    Caí aquí por azar. Así como que “la pior de todas” no, no estás tan “pior”.

  4. Lo mejor es que si te los comes es como si te autovacunaras.

  5. Leonel Naranja en dijo:

    Los mocos de ese calibre, son la onda, yo tengo tres, sus nombres no te los digo, porque no sea que se hagan comunes y luego de que serviría tanta quebradera de mema, para que otro muy fácil me los quite, no poss mejor me los reservo, jijijijijijiji

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