Anoche soñé

Este fue el primer cuento que escribí, fue realizado para un taller de literatura en el que me embarqué ya hace muchísimos años.

– Anoche soñé de nuevo con niños descuartizados – confesó Gustavo tristemente.
– Yo soñé con margaritas – le dije
– Cuéntame, Elena. Yo siempre he querido soñar con flores. Todas las noches sueño a los niños en el suelo. Sueño a sus madres llorando y me veo con las manos manchadas de sangre. A veces no los sueño – prosiguió – pero cuando voy al baño, los veo en el escusado: “Estamos sangrando. Estamos sangrando.” y me dan mucho miedo – concluyó a punto de llorar.

Yo evitaba fijar mi vista en la cocina, donde se divisaba un bulto sobre la mesa.

– ¿ No quieres ir a la cocina ? – cuestionó Gustavo – Tomaremos un café.
– No – contesté secamente. Sus ojos perforaron los míos y me hizo desviar la vista – O Key, pero solo un café. Nada de postre.

La escena no era más alentadora que desde la sala. El niño tan grotescamente rebanado me hizo sentir nausea.

– Cuéntame tu sueño, Elena – dijo
– No fue un sueño bonito, Gus. Fue una pesadilla – aclaré
– Ándale, yo siempre hablo de lo mismo – suplicó colocando dos tazas de café y un platito para él, a un lado de esa cosa.

Por un momento sentí miedo por estar con ese hombre, pero al ver su sonrisa melancólica, me tranquilicé. Gustavo era el sicótico más amable que conocía.

– Caminaba por el campo lleno de margaritas – comencé – pero no recuerdo si olía a flores… – me resistí a continuar. Sabía que si abría de nuevo la boca, el nauseabundo olor me haría arrojar el almuerzo, pero apechugué – …sentí las margaritas tibias y me di cuenta que estaban sangrando… Gustavo ¿ para qué quieres ese plato ?
– Para el niño. ¿ No quieres ? – preguntó cortésmente.
– Mmmhno, Gus – dije un poco agitada.

La imagen de aquella masa casi agusanada me trastornó unos segundos. El tomó un bocado y lo tragó con un sorbo de café.

– Me enjuagué con agua del riachuelo, pero… ¡ Gustavo ! – me interrumpí abruptamente – ¡ no comas eso ! – grité casi asfixiada de asco.
– ¿ y por qué no ?
– Porque está echado a perder, imbecil – grité levantándome de la mesa.
– No te vayas. Mira, solo está un poco agrio – aseguró mientras me acercaba un pedazo a la boca.
– ¿ Cómo voy a comer eso, Gustavo ? – dije retirando el rostro de sus dedos – el niño envuelto lleva huevo. Se echa a perder pronto si no lo refrigeras.
– ¿ Me perdonas ? – dijo viéndome con sus fríos ojos verdes. Yo lo perdoné. Desde que nos divorciamos, no da una el pobrecillo.

Escrito por: Alejandra Sánchez




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Esta entrada se publicó el 15 junio 2008 en 9:08 PM y se archivó dentro de Taciturnos y Locos. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Anoche soñé

  1. Leonel Naranja en dijo:

    me encantó, me encantó!!!

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