El Zoológico de la Ciudad de México

Estará usted pensando, cuando leyó el título de esta entrada, en que vendría yo hablar de la pista de hielo sobre el Zócalo capitalino, de las obras del Metrobús, de lo ocurrido entre campanasos durante la Convención Pejista, de lo dicho por el Cardenal de las prostitutas y prostitutos de la comunicación, de Ebrad, o de algún otro tema que nos haga visualizar macacos, culebras, cerdos, mulas, qué se yo; pero en verdad esta entrada es para hablar del zoológico de Chapultepec.

Con lo ocurrido en el Zoológico de San Francisco sentí como deber ciudadano reportar lo que ocurre en el propio de la Ciudad de México, no vaya a ser que se les escape el elefante medio lurias que tienen en un cuartito de 5 por 5 (encadenado), algún depredador que se pasea, tal cual, como león enjaulado o alguno de los animales manaderos que guardan en jardineras de 6 por 10 (sin ningún congénere cerca, by the way).

En la fiesta de Navidad alguien comentó “hace mucho que no voy a Chapultepec”, a lo que mi pareja contestó “ni vayas, es un espectáculo triste y desagradable”. Las expresiones de incredulidad no se hicieron esperar, porque, de acuerdo, lo que nos dicen en todos lados es que el Zoológico de la Ciudad de México está muy bien. Válgame, que si está bien Chapultepec no quiero saber lo que significa que un zoológico esté mal.

La última vez que fui, vi lo que les comenté antes en este texto, un elefante encerrado en un cuarto pequeñito, amarrado de las patas con cadenas y meneándose compulsivamente, así como los loquitos de las películas que se ponen en posición fetal. El otro elefante africano que vi, está en un espacio no mayor a un campo de futbol y estoy siendo muy buena con esta descripción. El animalito está igual, mesiéndose compulsivamente de adelante hacia atrás como lo hacen los elefantes cuando están inquietos, desesperados, a punto de atacar, fíjese.

También es triste ver animales que acostumbran estar en manadas de 20 a 30 miembros, encerrados sólos en verdaderos patios traseros de cualquier casa de clase media. Es decir, que usted que me lee, podría tener una gacela, una zebra, un búfalo en su jardin y estaría igual o mejor cuidado que los animalitos de Chapultepec.

Quizás me diga usted o algún otro a quien le comente de este post, que así es en muchos zoológicos, que así es el modelo; pues yo digo, el modelo es obsoleto, cursi, absurdo, y como dije en otro blog donde colaboro, renacentista.

Lo que si es responsabilidad directa de cada zoológico es de la salud mental y el bienestar de las especies que tienen ahí. En Chapultepec tienen animales de más o jaulas de menos, no es posible que en otras ciudades más pequeñas y menos importantes en el País, los animales tienen mucho más espacio y tienen animales de acuerdo al clima que les pueden ofrecer.

¿Ustedes qué piensan? ¿Qué creen que se pueda hacer? Me gustaría que pensáramos una vez más en el chico que murió en San Francisco por causa de una tigresa siberiana y también, por supuesto, en los animales que deben estar en mejores condiciones.


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Esta entrada se publicó el 27 diciembre 2007 en 3:51 PM y se archivó dentro de Taciturnos y Locos. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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