Sin Credenciales, (primera parte)

No soy ni con mucho un embajador Mexicano, ni pertenezco a la diplomacia Mexicana ni democraticamente me eligieron para salir a representar a mi pais.

El destino en sus muchos vaivenes y con rafagas inesperadas me envio con mi barquito de papel a recorrer lo largo y lo ancho del pais y de ahi “pa’ fuera”. Uno de los paises que he visitado y no me canso de hablar por horas y horas es el país hermano de Brasil.

Brasil alberga sin duda a un pueblo que es noble, amigo, alegre, despreocupado, la gente (fuera de Sao Paolo) es considerada de provincia y así como nuestra provincia Mexicana se dan a querer y te ofrecen de lo poco, todo, sin mas, la mano es amplia y cualquier encaje es leve, aunque nunca me atreví a aprovechar ninguna situación.

Es curioso que uno que vive en México ve tan normal que te vendan cualquier imagen americana y es tan popular el idioma inglés que muchas estaciones de radio y television usan los exitos gringos del momento. Sin embargo Brasil, me recuerda tanto a una tiendita con venta de alcohol en Tulancingo que se llamaba ¨La Perla del Brasil¨, por que así, como perla, se encuentra, limpia, inmaculada, aislada, cristalizada en si misma, es difícil encontrar música en Español por la radio o televisión abierta ni que decir de programas televisivos, en ciudades grandes si hay la influencia Anglosajona, sobre todo por lo jóvenes que piensan que si no bailan en Inglés no están a la moda, como si el baile tuviera lenguaje hablado.

Aquí en Brasil recorrí varias ciudades grandes de Minas Gerais en su mayoría, Belo Horizonte, Divinopolis, Ouro Preto, Formiga, Cambui, Arcos, Lagoa da Prata, Três Coraçoes, etc. y por supuesto Sao Paulo la grande Sao Paulo, no le pide nada al Distrito Federal y también no sé por que neciamente se disputan el tamaño de las metropolis, creo que nunca regresaría a vivir a una metrópolis de tal tamaño. Pero claro no descarto la promesa del General Zaragoza quién dijo que nadie resiste un cañonazo de $500,000.00 aunque por la inflación yo le agregaría otros ceros después de la coma.

Un efecto curioso que viví en Brasil fue el de la desorientación, por lo general aquí en el hemisferio norte soy muy orientado, con un par de miradas a un mapa y unos puntos de referencia fácil puedo llegar a cualquier lado y eso lo comprobé meses después en Montreal. Uso técnicas básicas que aprendí en los boyscouts para orientarme, la luz del sol, principalmente y otras hechicerías. Pero cuando llegue a Brasil todo el mapa me lo invirtieron, afortunadamente como visitante no tenia que sugerir donde ir, ni que caminos seguir, afortunadamente siempre me llevaban, y los tramos cortos en ciudades pequeñas no son de difícil memorización, pero ¡Hay de mi! cuando quería salir por propio pie a lugares nuevos, lo mas fácil era pensar que Marco Polo regreso a su tierra después de muchos años, pero Yo no quería ser Marco Polo, ni quedar perdido ni hacer el ridículo en el extranjero, así que con la gracia de mi portugués Mexicanizado y el buen humor de mis interlocutores por conocer a alguien de fuera, siempre ¨navegué con bandera de tonto¨ y algún guía siempre se alineo en mis veredas.

Lo inverso ocurrió al traer a mi hoy esposa a los USA, muy curioso, ella se perdía en lo que a mi me parecía lo mas sencillo de orientar, mientras que en su tierra bendita a veces en lo privado me ridiculizaba por mis ¨norteus brutus¨. Brasil siempre me recuerda a Xalapa Veracruz, tal vez por que fue ahí que llene el cochinito para comprar mis anillos para la boda, o por que los cerros siempre verdes y bruma matinal desvelaban los inéditos días por venir, o por que las curvas de su carretera a Perote me despedirían como aquellas que me recibieron en Sao Paulo, o por que al irme en una mañana de otoño, otra mañana primaveral me esperaba con sus flores aromáticas y sus estrellas límpidas entre montañas musculosas, hormigueros de gente y de insectos.

El aire, la tierra mojada, el viento, el verde, el azul, el rojo, el amarillo, como si nuestras banderas desplegadas por el campo, los caminos, la gente, la comida nos hablaran y se fundieran en un abrazo silencioso por nuestras venas, inundando nuestros recuerdos a cada respiro. (continuará)….

Esta entrada fue publicada el 7 septiembre 2007 a las 4:25 AM. Se guardó como Taciturnos y Locos y etiquetado como . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Sin Credenciales, (primera parte)

  1. La pior de todas en dijo:

    “El aire, la tierra mojada, el viento, el verde, el azul, el rojo, el amarillo, como si nuestras banderas desplegadas por el campo, los caminos, la gente, la comida nos hablaran y se fundieran en un abrazo silencioso por nuestras venas, inundando nuestros recuerdos a cada respiro.”

    Wow, presumo que tuve la primicia del texto, pero no me canso de leerlo, hasta dan ganas de cantar “México lindo y querido, si muero lejos de ti…” o “Que lejos estoy del suelo donde he nacido…”

    Y eso que vivo en México jajaja.

    Es que me transportó de verdad tu texto, ya espero ansiosa la próxima semana para la segunda parte🙂

    Nota aclaratoria: el comentario anterior lo borré por que se me desconfiguró la edición HTML, no creas que te estba diciendo alguna grosería de la que me arrepentí.

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