Tercera Repentina


Yo no se cuando llego la hora de tener que verte tan lejos
te fuiste como aquella nube de tez blanca que cubria los llanos,
nos arropaba el sol y nuestras miradas absortas con suspiros
arrastraban las patas de los muebles fuera de nuestro paso,
Era tal vez el verde de tus ojos que me inquietaba en la huida
o el negro del abismo que nos habia separado quien ahora nos veia,
pero preferi hilvanar del canuto del silencio, unas cuantas horas
de soledad y caricias, y me resbalo en lo mas liso de esta hora
cuando estas por fin por irte y solo queda tras de ti el reflejo
de nuestras siluetas en la cama, recogiendo a una mano, tu pelo.

Esta entrada fue publicada el 29 julio 2007 a las 3:35 PM. Se guardó como Taciturnos y Locos y etiquetado como . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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